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La cruzante y el conductor
Mi mirada alternaba la visión de la ralentizada señora sobre las líneas blancas y el hombre frente al volante que la miraba de allá arriba. Los transeúntes y mis compañeros de espera en la “bus stop” observaban sus alrededores como si nada notable sucediera pero yo sentía olor a impaciencia inminente. La señora seguía su lento avanzar por la calle y, una vez que estuvo sobre la acera, el bus se empezó a mover para retomar su camino.

Seguramente, una foto de mi cara tomada en ese escaso minuto que tomó la interacción entre la señora de la Florida y el conductor del bus, revelaría una expresión de tonto asombro.
Claro, aunque hoy ese proceder de orden urbano es normal en mi vida y yo mismo lo practico al mando de un vehículo, yo acababa de ser trasplantado desde salvajes tierras donde la ley del más grande es la que manda.
Las fiestas: ¡DECIME SI NO!
Las fiestas acá en estos nortes no son lo mismo que antes.
Si tenés diez años y vivís en este hemisferio norte donde yo
vivo, las fiestas son un fiasco, un despropósito y un garrón.
Es que en esta época, salís para un receso escolar de 15
míseros días y ahí nomás se viene Navidad y año nuevo. El día es cortito, hace
frescor y los árboles están mustios. Lo peor de todo es que se terminó la
escuela hace unos pocos días y sabés que volvés, en poco tiempo volvés.
Digo yo, ¿podría estar pensando en las fiestas cuando tengo
que estar metido entre paredes con frío y árboles pelados en el oscurantismo de
días que se terminan a las cinco de la tarde? ¿Se le puede llamar “fiestas”
cuando el vecino está metido adentro con las ventanas cerradas y no le podés
gritar tus deseos de felicidad? ¿Me voy a aguantar la ansiedad de pensar que
los regalos los voy disfrutar solamente por unos pocos días y después de eso,
solamente los fines de semana?
No, este evento no es digno de vacaciones efímeras y
pasajeras en mitad del año escolar. Estrenás año flamante y ahí nomás,
ipso-facto,ya tenés que volver a la escuela. Y volvés al mismo grado, con la
misma maestra y los mismos compañeros, como si nada hubiera cambiado. ¿Cómo
puede ser que el año tiene número futurista y uno sigue en la misma aula?
¡Impensable!, una porquería de cambio.
Cuando yo era chico, allá en el sur del mundo, la cosa era
muy distinta.
La primavera estaba en su esplendor y llegaba diciembre,¿no?
Los días largos, las flores y el calorcito de ventanas abiertas coincidían con
un sentimiento muy anhelado: se terminan las clases. El verano ya se sentía por
todos lados y todos andábamos de ánimos alegres. Uno se despedía con una
“¡hasta el año que viene!” y se le agregaban otros deseos llenos de ánimo tipo:
“¡feliz año nuevo!” y ¡feliz navidad!”, pura euforia.
Unos días más y empezaba la joda. Llegaban los abuelos y los tíos para
organizar comidas de ventanas abiertas y músicas estridentes con grandes
expectativas para los próximos tiempos. Pasaba el año nuevo y se venía una
extensión de tiempo largo y maravilloso en que uno se iba a algún lado, a la
playa por ejemplo, y todavía era tanto lo que quedaba de vacaciones que el
regreso a la escuela se sentía muy distante, faltaba tanto pero tanto que ni
pensar. Los regalos de navidad eran para disfrutarlos todos los días, no
solamente los fines de semana. Para cuando llegaba el momento de empezar la escuela,
el año ya tenía un número distinto y nos habíamos abastecido de suculentas
historias para contar
El cambio de año era un verdadero acontecimiento, llegaba
con fiestas y nos podíamos quedar levantados hasta muy tarde porque la luz del
día duraba como hasta las nueve o más. Un grado escolar había pasado para
siempre y se venían esas expectativas de maestra o compañeros nuevos. Esos
meses que faltaban, vistos desde en diciembre, parecían interminables. Un
verdadero año nuevo con su correspondiente cambio: había terminado el ciclo
anterior y lo recibíamos con la luminosa algarabía de las largas vacaciones. El
próximo ciclo no llegaría sino hasta dentro de mucho tiempo.
FOTOS, las imágenes del viaje
| Una vez en el álbum de PICASA, apretar "pantalla completa" para ver el álbum en gran estilo |
Italia, PARTE 1
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| Península Itálica (parte I) |
Italia, PARTE 2
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| Península Itálica (parte II) |
Peruggia, Cortona, Gubbio, Assisi, Civita, Orvietto...UmbriSorrento, la costiera Amalfitana, Positano, Amalfi, Napoli, Roma
BERLÍN y AMSTERDAM
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| Berlín & Amsterdam en el 2011 |
¡LA GENTE!
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| La gente |
La PENÍNSULA ITÁLICA
Estos son los lugares que visité en mi viaje a Italia entre el 17 de octubre y el 7 de noviembre de 2011
Con un clic en la foto se ve grande.
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Ver Península Itálica en 2011 en un mapa más grande
Ya octubre, en el año tumultuoso
América retiene un poco, aunque cada vez menos, de esa fatiga que la viene acompañando. Los aspectos médicos están todos cubiertos y sin novedad. Pero está trabajando. No solamente como intérprete casi todo el tiempo libre que tiene, también hicimos juntos una traducción para la YMCA (Sociedad cristiana de jóvenes) y se dedica afanosamente a su puesto de madre de dos niñas en edades dispares (8 y 12) con todos los avatares que eso significa. Además, ha llegado el momento de vender la casa familiar y de empezar la vida en una nueva morada. América quiere usar la plata de su mitad de la casa para comprarse otra. Tiene una en vista y está lidiando con el papeleo del crédito hipotecario.
Yo, en dos días vuelo a Europa. Un vuelo directo a Ámsterdam que sale el jueves a las 5:40 hora local del Río de la Plata, cuando son las 10 de la noche en Inglaterra y las 13:40 en Seattle. De ahí, a Berlín donde me encuentro con Pablo, un biólogo necocheense que estudió en Bariloche.
Continuando con mi recorrido, el lunes 17 de octubre me embarco hacia Venecia. A partir de ese momento, espero que mi viaje por el continente viejo me lleve por lugares de nombres famosos tipo Florencia, Verona, Toscana, Umbría, Roma y Nápoles.
Ya para el día 8 de noviembre estaré de vuelta en mi cabañita de Seattle.
Estuve leyendo todo los libros que pude acerca de Italia, mirando videos y posteando interrogantes en sitios de viajeros.
En lo sucesivo tendré el agrado de compartir con Sus Mercedes las imágenes y algún que otro detalle de este viaje.
Arrivederci!
Mi jardín, este verano.
from Xavito on Vimeo.
Mi jardín este verano, 2011
La flor es tan efímera como colorida. Me compré unos sobrecitos de esos llenos de semillas y me puse a plantar. Después me hice de un fertilizante orgánico.
No sabía lo que me esperaba, flor de laburo.
Pero, la verdad, de alguna manera lo disfruté porque ahora tengo muchas flores y numerosos pimpollos.
El balcón de América, también, se lo tengo bastante florido. Ella me dice que le encanta, que lo mira y se alegra. Misión cumplida, ¿no?




