Me persigue el frío, pareciera. Cuando llegué a esta ciudad, no hacia el frío que me había encontrado en Suecia y Dinamarca. Pero al día siguiente, que salí son bufanda, apareció el frío que me venia persiguiendo desde el norte tan escandinavo. Igual, muchos se reirán y no podrán creerlo, si no es por la playa, prefiero recorrer las calles con frío y no sudando la gota gorda del verano.
La verdad, poco tiempo como para describir y contar, pero ya lo haré. Osnabruck, donde se firmó la paz de la guerra de los treinta años, conserva mucho aire de ese que yo esperaba ver aca en Europa. Para quien no sabe o no escucho, estoy en esta ciudad porque acá vive Pablo Rosso, a quien conocí en mi primer ano en Bariloche, hace una punta de anos, como 21... Pablo vivía antes en Corvallis, ciudad universitaria del estado de Oregon, a escasas cuatro horas de Seattle.
Debido a detalles tecnologicos, no me es posible en estos momentos agregar las fotos que saqué en Dinamarca, Hamburgo y Osnabruck en el álbum de Picasa. Ya llegará esa instancia, no desesperen.
Una buena parte de mi experiencia europea son los viajes en tren. Con poco más que hacer, me dedico a mirar la vida de las estaciones desde la ventanilla. Los detalles ferroviarios tanto en el interior como en el exterior y saco fotos. Un aspecto muy destacable fue la aparición de un tramo de barco en mi viaje de Dinamarca a Alemania. El tren se mete en un ferry que tiene un tamaño parecido a los de Seattle, pero con un estilo que contrasta mucho con la fría eficiencia de los ferris del estado de Washington. Así fue que cruce el Mar Báltico.
El temita del idioma cambio. En Escandinavia la gente hablaba ingles perfectamente, con soltura y facilidad. No así en Alemania donde hasta ahora siempre se encuentra a quien lo hable, claro, pero se nota mas dificultad. Es de destacar el hecho de que de alguna manera, mi experiencia aca se parece a la de Tailandia con Seba. Ocurre que cuando uno llega a un lugar como Alemania o Tailandia por primera vez y se encuentra con un individuo de la misma cultura (en este caso rioplatenses), se aprende mucho mas de los detalles del lugar, ciudad, pais que si uno anduviera viajando solo. Por ejemplo, yo en Escandinavia.
Estuve dos horas en Hamburgo y me dedique a caminar. Fue alli que vi el edificio del “Town Hall” (¿municipalidad?) que fue el primer edificio de la vieja Europa que se puede decir que me dejo con la boca abierta. Ya se veran fotos.
Acá, en Osnabruck, vi esas callecitas chiquitas, adoquinadas y peatonales con pequeños negocios y edificios de colores pastel. Con paredones correspondientes a alguna iglesia imponente y llena de detalles. Entré en varias y, en una de ellas, se escuchaba un concierto de órgano que no llegue a ver si era en vivo o grabado. Los órganos allá arriba altos, en un balcón y de gigantescos tubos, no te dejan apreciar si hay alguien sentado tocando o no.
OLVíDENSEN (“chau; hasta luego” en un alemán adaptado por un argentino en Alemania)