
Una noche en Seattle, una semana antes de mi salida hacia Europa, en un bar vasco llamado Bilbao, Sabina que es peruana, me contó que tenia una amiga en Paris. Unos días mas tarde, Sabina me mandó un email diciendo que Lucy, su amiga en Paris, me recibiría en su casa. Me mandó además, una detallada explicación sobre como moverme en la ciudad luz.
Así es que al llegar a París, ya me había comunicado con Lucy por teléfono y me esperaba en su casa. Cabe aclarar que Sabina sin conocerme muy bien, me recomendó a su amiga en París. Lucy, sin conocerme nada, se ofreció a recibirme en su casa. Es una red de amigos de la que me gusta mucho participar. Una red de confianza. Espero yo también formar y haber formado parte de algo así, cuando he dado hospedaje en Bariloche a amigos de amigos o conocidos. O, en algún futuro, a alguien que vaya a Seattle.
El viaje fue un poco complicado. Por un lado ya sabemos, la red de metros y de trenes suburbanos de París no es poco extensa pero, como yo lo esperaba, está todo bien indicado en folletos y muchos letreros. Basta con prestar atención y preguntar. Claro que para preguntar, hace falta a su vez, encontrar quien hable inglés o español. La primera, según mis comprobaciones, mas fácil de encontrar que la segunda. Pero, siempre había alguien que sabía algo de inglés y me indicaba. Difícil fue llegar a Val de Fontenay porque todavía había paro en los trenes de París. La gente volvía a su casa del trabajo y se los veían con mucho enojo francés. Una hora y media de espera para el tren suburbano.
Lucy es chilena, vive en Paris hace muchos años con su hijo de 18 años en un departamento no muy grande pero muy verde y agradable, con muchas plantas, luces coloridas y cuadros muy expresivos. Lucy me recibió con calidez, como si me conociera de algún lado de hace tiempo o como si fuéramos parientes. En casa de Lucy dormí comodísimo, tranquilo y calentito. Me dio consejos sobre lugares para visitar y como moverme. En la cocina de su casa con sus dos hijos, sirvió una comida muy sabrosa y familiar. Como me gustaría algún día poder yo también recibir a Lucy o a sus hijos de la misma manera, en donde sea que esté. Lucy es suave y muy agradable, haberla conocido y quedarme en su casa fue una parte importante de mi viaje. Tanto o más que la belleza de París. Es la gente que se ayuda, se confía, se junta, se comunica... Aun cuando antes éramos desconocidos. Como Lucy, que le da un lugar tranquilo, verde y calmo a un viajero, el mundo podría dedicarse a otras cosas distintas, en lugar de las envidias y rivalidades. Y, como le pide Neruda a su poema de amor; levantarse de entre los vidrios rotos que llegó la hora de cantar sobre el dolor y restablecer la integridad. Juntos a pesar de que el mundo no se vacíe de odios. LUCY se tuvo que ir de Chile hace muchos años, dejar a atrás familia y amigos. Como le pasó a mucha gente en mi país. Ahora, ella hizo que yo llegara a París y que nos conozcamos.
En lugar de irnos, alejarnos o desencontrarnos, acercarnos y ayudarnos...
----¡Gracias Lucy!
------¡Gracias, Sabina!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario