Vilanova en BICICLETA




Enrique me prestó su bicicleta y dediqué un día a recorrer el pueblo. Las playas de norte a sur, -fácil imaginarse lo lindas que serán en el verano-, cafecito en la peatonal y sobretodo mucho andar hasta que me perdí en la parte antigua.

El clima estaba PERFECTO. Ni frío ni calor, seco y soleado. Una maravilla. Lo disfruté a más no poder.
---------------------------------------------------

Anécdota.

Estaba yo mirando una iglesia con aspecto bastante antiguo frente a pequeña plaza de esas empedradas cuando aparece una señora con un hombre en silla de ruedas. Yo miraba y sacaba fotos, ella paró la silla y me llamó. Sorprendido, no dije nada. Por un momento, se me pasó por la cabeza, que la señora me pediría plata conforme su condición de cuidadora de una persona en silla de ruedas.

La señora le puso el freno a la silla y con gestos como para asegurarse mi atención, se me acercó. Sin decir nada, señaló la pared de la iglesia colindante con una casa de unos tres o cuatro pisos, antigua también, pero no tanto como la iglesia. Era justo a la entrada a una callecita muy angosta por donde no pasaría más que un peatón, una moto o un caballo. La señora me miró, señaló el pequeño espacio entre el edificio y la iglesia y con la mano abierta y muy levantada trazó una línea como quien recorre una superficie vertical hasta que casi tocó el piso. Me miró como para asegurarse que la miraba y repitió la seña. ¿estaría señora en sus cabales? La línea que esta señora trazaba apuntaba a es espacio muy angosto, entre iglesia y la casa.

Desconcertado, le dije:

- no le entiendo.

Tan concentrada estaba en las senas, que no se dio cuenta de lo que dije. lo dije de nuevo.

Ahí, cayó en la cuenta y me dijo:

- ¿habla castellano?¡Ah! –dijo riéndose- pensé que era turista alemán. Le quería mostrar que la iglesia, que tiene (acá dijo la cantidad de años, pero no me acuerdo), no se apoya en el edificio de al lado, la pared se mantiene sola.

No hay comentarios.: