Fuimos a visitar el principal atractivo del lugar: el parque arqueológico Palenque. Llamado Bàak' en maya moderno, fue una ciudad que floreció en el siglo VII. Son 2.5 km² pero se estima que más del 90%, más de 1000 estructuras, permanecen cubiertas por la selva y ya estaba abandonada cuando los europeos empezaron a recorrer la región. En lugar de recorrer todo el camino hasta el estacionamiento, pagamos la entrada y nos fuimos por los lindísimos senderos por la selva hasta las ruinas grandes.
La vedette del lugar es el rey Pakal y su tumba. Me traje una figura en yeso (se me quebró en el viaje) que representa uno de los bajorrelieves con la figura de este rey que también se la llama el "astronauta de Palenque". Es realmente notable, cuando uno gira la imagen no hace falta mucha imaginación para ver una persona sentada y rodeada de lo que muy bien puede ser la tecnología de hoy. Tomamos un guía que resultó haber crecido en ese lugar porque su padre era uno de los cuidadores y conoció a los arqueólogos que trabajaban en el lugar. Uno de ellos tiene su tumba en el medio de lo que hoy es el parque arqueológico.
Visitamos el museo y dimos por terminado el día. Había que volver a la carretera.
El regreso
Después de Palenque iniciamos el viaje de regreso hacia el norte por el mismo camino que habíamos recorrido antes.
Paramos en el mismo lugar a comer pescado, en Champotón.
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