BARCELONA

Un día entero lo dediqué a recorrer Barcelona. Como en las otras ciudades que visité en el viaje, caminé, caminé y caminé. Anduve mucho, tomé cafecito y escuché, igualito que en Miami, acento argentino por todos lados.

En la estación de tren de Vilanova, había muchos agentes de información por todos lados, es que RENFE, la empresa de trenes española, estaba construyendo vías de alta velocidad y el servicio estaba reducido. Esta gente en la estación, tenía la misión de informar. Debido a los retrasos, que tenía todo el mundo enojado, el servicio era gratis. Lo que me llamó la atención fue que de los numerosos informantes de amarillo por el andén, escuché acento argentino en al menos tres de ellos a diferentes horarios. ¿Curioso, no? Claro que haber hecho un comentario tipo “¡sos Argentina!” hubiera sido un poco ridículo ya que la región está llena de estos sudamericanos del cono sur.


También me tomé un cafecito con Arnaldo Basadona, amigo de la juventud de mi mamá, de Rosario. Conocí su estudio de arquitectura y me presentó a sus compañeros de trabajo como “el hijo de una íntima amiga mía”. Como un idiota, tuve una rápida emoción. Es que los gestos y manifestaciones de profunda amistad a través de distancias y décadas, me tocan muy de cerca.

1 comentario:

Unknown dijo...

Como un idiota...? Te felicito por la "rapida emocion.