En Madrid tuve un recibimiento de lujo: Zulma, una rosarina que conocí en Bariloche, me estaba esperando. No solamente me busco en la estación Atocha, también me dio alojamiento, me llevó a pasear y, como si todo eso fuera poco, me presentó a su selecto grupo de amistades españoles y mexicanos.

Me faltó conocer a ese español especial en la vida de Zulma. Qué ironía, el muchacho estaba en Seattle por trabajo, es ingeniero.
Con Zulma recorrimos Madrid, visitamos Toledo y comimos una muy típica comida: el COCIDO MADRILEÑO.
Una noche me llevaron a un restaurante gallego que estuvo de lo más interesante. Mi última noche en Madrid, muy bien acompañado, me llevaron a una tasca. ¡No podrían haber elegido un lugar mejor, realmente! ¡Qué lindo lugarcito! Además de Zulma, estaba Marta, posiblemente, la española más simpática de todas.
En Toledo, una mañana de sábado.
¡GRACIAS, Z U L M A !
1 comentario:
La próxima en Madrid tenés a dos parientes, Marcelo y Roberto, para visitar.
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