En Toledo me tomé mi primer carajillo. Era algo que siempre quise hacer en España. Como en las películas, decir: “¿me pone un carajillo?”
Se trata simplemente, de café con coñac.
En mis caminatas por Madrid me tocó buen tiempo. Aquí, sentado en una plaza tomándome una caña (cerveza)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario