Iba manejando América cuando nos detuvieron con el método que ya había leído que se utilizaba por ahí. Una niña de no más de seis o siete años, levanta una cuerda con unas marcas de colores para que se vea bien y que te obliga a parar. Ahí nomás se acerca una mujer, tal vez la madre, a ofrecerte artesanías o algún tipo de alimento típico de la zona. Más tarde, América me contaría que se asustó, pensó que era un método para parar a los turistas y robarles. En ese momento, yo la noté un poco nerviosa y le dije que siga avanzando lentamente. Pero ella veía la cuerda y no seguía. Claro, ellos saben, mientras uno no mueva el vehículo la nena no suelta la cuerda.
PALENQUE 1
Llegamos a Palenque, en el estado de Chiapas, y paramos en las afueras, en un puesto sobre la carretera, a comer unos tacos. Después, buscamos alojamiento y encontramos un lugar que resultó ser muy popular entre hippies y acampantes, muy cerca del parque arqueológico.se llamaba Mayan Bell. Tomamos una cabaña toda rodeada de verde, simple pero acogedora y bien puesta. Decidimos que por la hora que era, lo mejor era visitar las famosas cascadas “Agua Azul” que quedaban a unos 60 km. El camino subía bastante, se veían los valles cultivados y las laderas boscosas y la última parte del recorrido era por camino bastante montañoso pasando por pequeñas comunidades.

Iba manejando América cuando nos detuvieron con el método que ya había leído que se utilizaba por ahí. Una niña de no más de seis o siete años, levanta una cuerda con unas marcas de colores para que se vea bien y que te obliga a parar. Ahí nomás se acerca una mujer, tal vez la madre, a ofrecerte artesanías o algún tipo de alimento típico de la zona. Más tarde, América me contaría que se asustó, pensó que era un método para parar a los turistas y robarles. En ese momento, yo la noté un poco nerviosa y le dije que siga avanzando lentamente. Pero ella veía la cuerda y no seguía. Claro, ellos saben, mientras uno no mueva el vehículo la nena no suelta la cuerda.
Iba manejando América cuando nos detuvieron con el método que ya había leído que se utilizaba por ahí. Una niña de no más de seis o siete años, levanta una cuerda con unas marcas de colores para que se vea bien y que te obliga a parar. Ahí nomás se acerca una mujer, tal vez la madre, a ofrecerte artesanías o algún tipo de alimento típico de la zona. Más tarde, América me contaría que se asustó, pensó que era un método para parar a los turistas y robarles. En ese momento, yo la noté un poco nerviosa y le dije que siga avanzando lentamente. Pero ella veía la cuerda y no seguía. Claro, ellos saben, mientras uno no mueva el vehículo la nena no suelta la cuerda.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario