El viaje desde Chichén Itzá hasta Tulúm se nos hizo un poco largo. Paramos en Puerto Morelos, muy cerca de Cancún, y tuvimos suerte porque encontramos enseguida lo que buscábamos. Ahí nomás, a la salida de la autopista preguntamos y nos mandaron a un pequeño local que tenía Internet. América se ocupó de algunas cuestiones de trabajo y seguimos viaje
inmediatamente. Parecía que no llegábamos nunca a Tulúm. Es que yo me había hecho a la idea de que todos esos lugares a lo largo de la costa oriental de la península de Yucatán estaban más juntos, más cerca, y lo cierto es que de Tulúm a Cancún hay más de una hora y media de viaje. Llegamos y el hotel me pareció más elegante y cuidado de lo que me imaginaba. Es que mi única experiencia con este tipo de lugares había sido en un hotel de Puerto Vallarta donde nos quedamos dos noches. El Dreams Tulúm es mucho más elegante. La primera habitación no tenía vista al mar por lo que tuvimos que reclamar y nos dieron una en el tercer piso (lo que sería segundo piso en Argentina o en Europa) pero que tenía una cama más chica.
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