IKIL
Sabíamos que en la zona de Chichén Itzá había varios cenotes.
Después de la visita a las ruinas, nos fuimos hacia uno de ellos y Olga, la estudiante rusa que conocimos en la recorrida de las ruinas, nos acompañó. .jpg)
Resultó ser un gran hoyo en el suelo rocoso que formaba una amplia piscina circular con mucho verde en las paredes y raíces que colgaban de lo alto buscando el agua. .jpg)
Había una escalera por una especie de túnel y abajo no había tanta gente. Nos quedamos nadando más o menos una hora.

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