Llegó Henrieta Sisebuta de las Quimios


QUIMIO Nro 1

El nerviosismo es medio acumulativo, ¿no?


Eso es lo que supongo porque otra veces, en este mismo hospital, no estaba tan nerviosa. El proceso se hace largo y cansa, aburre, fastidia y por momentos se hace interminable.
Por suerte, una vez que se sienta en el sillón de la salita de infusión, la enfermera Kathy, que es muy agradable y atenta, le explica todo con mucha tranquilidad y América se va relajando. Tuvimos suerte, nos tocó un rincón de doble ventana con vista al verde y al cielo, se nubla y sale el sol, de a ratos.

Empieza nueva faceta del proceso. 
Primero los medicamentos para las náuseas y algo para la ansiedad seguido del suero para hidratar. Todo por vía intravenosa sin necesidad de pinchazos, todo entra por la manguerita que tiene fija, instalada en el pechito. 
Después llega, goteando lentamente, la quimioterapia intravenosa. Nombres tan feos como salvadores: Carboplatin o Taxotere. Las enfermeras se ponen atuendos de protección y guantes, son drogas fuertes. América está mucho más tranquila y relajada. Vemos una película que no me gusta porque es demasiado musical. Ella se duerme de a ratos, lo normal cuando vemos una película, especialmente si no le apasiona.
Pasan las horas, tres cuatro, cinco, seis... Fueron 8 en total.
La otra quimio es peritoneal, es decir, entra y llena la cavidad abdominal en un baño destructivo para esas células que, escapadas de la trompa de Falopio, puedan estar adheridas a las paredes la barriga. Le llenan la panza, se reabsorberá en unos días. Tiene que estar acostada y no mover los músculos abdominales para que entre todo bien por la sonda que creíamos culpable de la infección pero que después fue exonerada por personal médico idóneo. El líquido le empuja la vejiga llena con el suero que entra por la vena grandotota del pecho y la nuevo líquido quimioterápico. Entonces, la tienen que desconectar para que se levante para ir al baño. Esto significa un retraso ya que tienen que reconectar y empezar con el goteo de nuevo. Cae, gotea y entra por gravedad, sin bomba eléctrica como es el caso del otro, el intravenoso.
En plena QUIMIO
Llegan llamadas de amigas, de México y quien sabe de quien más porque el informativo del celular dice que no se sabe. Puede ser alguien que me llama por Skype (era mi mamá) y la llamada pasa a mi celular que tengo en vibrador para no perturbar la salita en donde América más otras tres pacientes, señoras ya mayores se someten a sus respectivos tratamientos. Estamos un poco apretados, no hay mucho lugar y las enfermeras, que son tres, tienen un espacio medio limitado para maniobrar.

Son casi las cinco de la tarde en Seattle. Al mismo tiempo, son casi las diez de la noche en el Río de la Plata, las siete en México y las siete de la mañana en Bangkok. Espero que ya falte poco para que nos podamos ir…

La bomba encargada de los líquidos intravenosos
Mañana, viernes, le toca volver. Tiene que recibir lo que se llama “factor de densidad” que en su documento legal de identidad figura como “factor estimulante de colonias de granulocitos” (G-CSF, por sus siglas en inglés)*  compuesto que tiene la misión de evitar que la quimio le eche jugadores de la defensa del equipo inmunológico de América.

*Factor estimulante de colonias que propicia la producción de neutrófilos (un tipo de glóbulo blanco). Es una citocina, un tipo de sustancia hematopoyética (formadora de sangre)

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