(Perdón por el lugar tan común)
París estaba arreglada como para navidad. Las decoraciones de navidad de algunas calles y sobretodo las de algunas de las tiendas tenían un toque de gusto y delicadeza muy notable. Los maniquies de las tiendas saludaban con sensual candor, garbo y carácter .
Hasta la tacita de café francesa, me pareció que tenía un gracioso glamour.
1 comentario:
huy q buen maniqui!! acá no hay de esos...solo esos bustos horrendos...
saludos!
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