De paso nomás

Champotón


Después de un recorrido no muy largo por la última autopista que encontraríamos hacia el sur, llegamos a la ciudad de Champotón. Yo creí que América sabía, que entre los mexicanos estaba bien claro que esta era una ciudad pesquera. Me equivoqué, América lo dedujo a partir de lo que veíamos. Y resultó que era cierto, Champotón, en el estado de Campeche, es una ciudad pesquera.

Paramos sobre lo que era el malecón (la avenida costanera) sin ver realmente el mar y, por supuesto, pedimos mariscos y pescado para comer. No era realmente un restorán con encanto ni decoración. Era simplemente uno de esos lugares a la intemperie con un techo de chapa donde los dueños se semi viven. Hay un rincón con la televisión prendida en alguna novela y una mesa donde probablemente atienden a sus niños y pasan mucho tiempo. En mi opinión, es en este tipo de lugares que uno tiene buenas posibilidades de comer algo típico, de lo que come la gente local y fresco. Dicho y hecho -como decía mi abuela-, el pescado estaba riquísimo. Te lo cobran por peso. Viene la chica que te tiende y en una de esos recipientes tipo asadera te muestra varios pescados y vos elegís el que querés comer. Ahí nomás los que están atrás, en la cocina, lo ponen en la plancha.

Lamentablemente, como en muchos otros lugares de Latinoamérica, le agregan demasiado aceite. Igual, estaba riquísimo. No es solamente el sabor del pescado fresco, también son esas salsas, en su mayoría más bien tirando a picantes, que están siempre ahí, arriba de la mesa porque parece que los mexicanos no pueden comer nada sin ponerle algún tipo de salsa encima.

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