América tuvo unos días un poco difíciles y se
avecinaba uno que parecía que pintaba de los peores y, aunque tuvo sus bemoles,
no fue lo terrible que parecía que iba a ser.
Una mañana de jueves medio nublada nos apersonamos
por lo de Antón, un austríaco que, junto con su hijo, corta pelos que convierte
en pelucas hace 20 años, según él mismo nos contó. Trabaja para personas con cáncer
pero, como Antón nos relatara, hay otros casos. Por ejemplo, el de una mujer
que fue atacada por un león que le levantó el cuero cabelludo.
Le tapó el espejo con un paño rosita con sonrisitas que
el hombre, conocedor de su oficio, ya tenía preparado. Ivonne, amiga del alma
de América llegó cuando el peluquero ya tenía todos los mechones dispuestos en
planchas y estaba trabajando para tomar la muestra de la forma de la cabecita
de América.
Yo sabía que el look artista francesa no le iba a quedar nada feo. Pero cuando la
vi, a pesar de su carita apesadumbrada y tristona, me convencí: ¡sí que le
queda lindo!
La peluca fue entregada esa misma tarde a eso de las
cuatro de la tarde. Se la puso y era su pelo, no parece peluca. La había lavado
así que el pelo tenía un aspecto airoso como si se hubiera levantado de la
cama, metido en la ducha y no se hubiera peinado después de lavárselo. América dice
que necesita tiempo para peinarla y dejarla lista como a ella le gusta.
Este nuevo look le da un aire sofisticado y europeo,
de cierta excentricidad artística. Ella se lo cubre con pañuelos y gorros que
le dan dolor de cabeza así que cada tanto se los saca en público. Ella dice que
la gente la mira y yo digo que si no se cubre la cabeza todo el tiempo quedaría
mejor.
Ya inventé una historia: mexicana inquieta y creativa, vivió en París un tiempo donde desarrolló su genialidad y, resistiéndose a ser una más, decidió salir de la agobiante normalidad; se cortó el pelo para lucir así sus delicados pómulos y resaltar sus coquetas pestañas en una movida de nativa e innovadora rebeldía latinoamericana.
Ya inventé una historia: mexicana inquieta y creativa, vivió en París un tiempo donde desarrolló su genialidad y, resistiéndose a ser una más, decidió salir de la agobiante normalidad; se cortó el pelo para lucir así sus delicados pómulos y resaltar sus coquetas pestañas en una movida de nativa e innovadora rebeldía latinoamericana.
3 comentarios:
Està muy bella y realmente se la ve fina y sofisticada!!!!! Es muy bueno ver que sonrìe, y les sigo enviando mis cariños, de una casi desconocida...
¡America! Te ves estupenda como siempre... ¡ni hace falta peluca! Pero si me gustaria verla, ojala en persona. Te llamo pronto para ver cuando te puedo venir a visitar... besos, M
María M, ¡qué misterio!
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