Llegando al estacionamiento de la cascada, hay un puesto de los zapatistas que te cobran una suma módica. Un poco más adelante y ya en la entrada, el parque nacional cobra también. Yo le dije que ya me habían cobrado pero el hombre me aclaró que esos son los zapatistas y que había que pagar la entrada al parque nacional. Y claro, pagamos de nuevo. Espero que lo que recauden los zapatistas tenga un buen uso.
Me las imaginaba un poco más naturales. Todo el recorrido es por senderos pavimentados con escaleras que pasan por varios puntos desde donde se ven los varios saltos de agua. A lo largo, muchos puestos de venta de artesanías y comida. Caminamos un poco más allá del final del sendero pavimentado donde ya no quedaban más puestos y notamos que había varias viviendas. Me pregunto si esa comunidad ya existía en ese lugar o apareció debido al turismo.
En un punto te ofrecen entrar en un sendero en el bosque para hacer un recorrido especial que cuesta unos siete dólares. Son gente local que pareciera que abrieron este sendero para llegar a lugares con muy linda vista de la caídas de agua, pozones donde bañarse y hasta hay un lugar en el que uno se mete abajo de un chorro de agua que cae por la roca. Es muy lindo recorrido pero me pareció una pena que hayan macheteado la vegetación para que pasen los turistas. De todas maneras, el sendero es angosto y si bien se nota un poco de erosión, sobre todo en las bajadas y en las formaciones rocosas de piedra caliza tan frágil, el lugar se mantiene todavía bastante natural.
Como había leído sobre historias de atracos en esa carretera de montaña por donde se vuelve a Palenque, nos fijamos muy bien en la hora para que no se nos vaya a hacer de noche.

